Reacciones e investigación por cantos islamófobos
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación penal para identificar a los autores de los cánticos islamófobos —principalmente “musulmán el que no bote”— que se escucharon repetidamente en el RCDE Stadium durante el amistoso.

El amistoso entre España y Egipto disputado en el RCDE Stadium de Cornellà quedó marcado por los cánticos islamófobos que se escucharon en la grada. La gravedad del episodio ha activado una investigación policial y ha provocado una cascada de reacciones que trascienden lo deportivo y vuelven a situar el foco en la lucha contra la discriminación en el fútbol español.
Los Mossos d’Esquadra han abierto una investigación penal para identificar a los autores de los cánticos islamófobos que se repitieron durante el encuentro, especialmente el ya viral “musulmán el que no bote”. La policía catalana trabaja en coordinación con la Fiscalía de Odio y Discriminación, que deberá determinar si los hechos encajan en un posible delito de odio. Las autoridades están revisando grabaciones, testimonios y material audiovisual para localizar a los instigadores y evaluar responsabilidades individuales.
Paralelamente, se estudia la aplicación de la Ley 19/2007 contra la violencia, el racismo y la xenofobia en el deporte, que permitiría sanciones administrativas incluso si la vía penal no prospera. La RFEF y la FIFA también han solicitado los informes arbitrales y de seguridad, lo que podría derivar en multas o cierres parciales del estadio en futuros encuentros.
Reacción inmediata de diversas personalidades d
El episodio ha generado una reacción inmediata en el mundo del deporte. Jugadores como Lamine Yamal, que se declaró “dolido” por unos cánticos que consideró “intolerables”, han puesto voz al malestar dentro del vestuario. El seleccionador Luis de la Fuente lamentó que “una minoría ruidosa” trate de apropiarse del fútbol para difundir odio, mientras que otros referentes del deporte español han pedido medidas más contundentes para erradicar estas conductas.
La política también ha respondido con firmeza. Desde el Gobierno, el presidente Pedro Sánchez calificó lo ocurrido como “inaceptable”, mientras que varios ministros denunciaron que estos comportamientos “avergüenzan como sociedad”. En la oposición, dirigentes de distintos partidos coincidieron en condenar los hechos, aunque algunos aprovecharon para subrayar el clima de tensión social que, según ellos, alimenta este tipo de episodios. El alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, destacó la contradicción entre insultar a musulmanes y aplaudir a jugadores que profesan esa misma fe.
Las asociaciones musulmanas, por su parte, han expresado su “profunda indignación” y han reclamado que se actúe con contundencia. La Unión de Comunidades Islámicas de Cataluña pidió que este caso marque un antes y un después en la aplicación de los protocolos antidiscriminación, recordando que no es un hecho aislado, sino parte de un problema estructural.
El episodio del España–Egipto no parece que vaya a cerrarse pronto. La investigación sigue abierta, las instituciones están bajo presión y el debate social continúa creciendo. Ojalá este caso sirva como punto de inflexión real para avanzar hacia la erradicación definitiva del odio en los estadios de fútbol, un objetivo que el deporte español no puede permitirse seguir posponiendo.
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Redacción de Marcador al Día