Real Sociedad 2-2 Betis: Empate de infarto en Anoeta
El Reale Arena vive una remontada épica que deja a ambos equipos con un sabor agridulce en sus aspiraciones europeas

La noche en San Sebastián prometía emociones fuertes y el fútbol, en su estado más puro y volátil, no decepcionó. Bajo un cielo encapotado que otorgaba un aire solemne al encuentro, la Real Sociedad y el Real Betis firmaron un empate 2-2 que castiga las ambiciones de ambos. Fue un duelo de estilos contrapuestos donde la efectividad bética pareció sentenciar el choque, hasta que el orgullo «txuri-urdin» emergió de entre las cenizas en un tramo final frenético que mantuvo a la grada en vilo hasta el último suspiro.
El aguijón de Antony silencia San Sebastián
El partido comenzó con una Real Sociedad mandona, adueñándose de la posesión y buscando las cosquillas de la zaga bética mediante transiciones rápidas. Sin embargo, el equipo de Manuel Pellegrini exhibió esa resiliencia que le caracteriza, cerrando espacios con una disciplina espartana y esperando el momento exacto para golpear. Los locales llegaban, pero no mordían, perdiéndose en una maraña de pases periféricos que no lograban inquietar a la zaga visitante.
Cuando el primer tiempo languidecía y el empate sin goles parecía el destino lógico al descanso, apareció la calidad individual para romper el guion. En el minuto 39, una contra de manual conducida por la medular verdiblanca terminó en los pies de Antony Dos Santos. El brasileño, con la pausa de los elegidos, recortó hacia dentro y soltó un latigazo preciso que batió la estirada de Remiro. El 0-1 cayó como un jarro de agua fría en Anoeta, premiando el pragmatismo de un Betis que supo sufrir para luego ejecutar.
VAR, fe y el zarpazo final de Oyarzabal
Si el final de la primera parte fue duro para la Real, el reinicio fue demoledor. Apenas se cumplía el minuto 47 cuando Abde aprovechó una indecisión defensiva para poner el 0-2, silenciando un estadio que no daba crédito a la efectividad visitante. A partir de ahí, el partido entró en una fase de locura absoluta marcada por el videoarbitraje. En el 63’, Anoeta rugió con un gol de Gorrotxa que fue anulado tras revisión, y apenas cinco minutos después, en el 68’, la historia se repitió: Oyarzabal veía cómo su tanto era invalidado por un fuera de juego previo de Oskarsson. Parecía que la suerte le daba la espalda definitivamente a los donostiarras.
Pero la Real Sociedad nunca se rinde en su feudo. En el minuto 79, el propio Oskarsson recortó distancias con un remate certero que encendió la mecha de la épica. El asedio final fue total, con un Betis achicando agua como podía ante las oleadas locales. Ya en el tiempo de descuento, en el 90’+1′, el colegiado señaló el punto de penalti tras una mano de Aitor Ruibal dentro del área. Mikel Oyarzabal no falló desde los once metros, sellando un 2-2 que rescataba el honor, pero no los objetivos.
Este reparto de puntos deja consecuencias tangibles y dolorosas para ambos bandos en la recta final del campeonato. El Real Betis ve cómo se le escapa la oportunidad de blindar su quinta plaza, sintiendo ahora el aliento de un Celta de Vigo que se sitúa a tan solo cuatro puntos. Peor es el escenario para la Real Sociedad; el empate certifica su descarte matemático de la lucha por la Champions League. Sin nada por lo que pelear en las jornadas restantes, los de Imanol Alguacil afrontan un cierre de liga de transición, mientras que el Betis deberá sudar cada punto para no ver peligrar su posición de privilegio en la tabla.
Redacción de Marcador al Día