Real Madrid 2-0 Oviedo: Triunfo blanco sin sobresaltos
Gonzalo García y Bellingham dictan sentencia en un duelo marcado por la falta de urgencia clasificatoria

El Santiago Bernabéu vivió una noche de fútbol pausado, casi de guante blanco, donde la jerarquía del Real Madrid terminó por imponerse a la voluntad de un Real Oviedo que ya mira hacia la categoría de plata. En un ambiente inusualmente distendido para un feudo que suele exigir revoluciones altas, el conjunto de Álvaro Arbeloa gestionó el ritmo del juego con la paciencia de quien se sabe superior, sellando un 2-0 que reflejó lo ocurrido sobre el tapete verde: un dominio local constante frente a un bloque asturiano que, pese a su orden defensivo, careció de colmillo en los metros finales.
La frescura de la cantera rompe el cerrojo carbayón
El primer acto se desarrolló bajo un monólogo de posesión madridista que chocaba una y otra vez contra el repliegue bajo planteado por Guillermo Almada. El Oviedo, sostenido por un sobrio Aarón Escandell, lograba frustrar las internadas de Vinícius y la movilidad de Mastantuono hasta que, al filo del descanso, apareció la contundencia de la cantera. En el minuto 43, Brahim Díaz filtró un balón preciso al corazón del área para Gonzalo García; el delantero recibió de espaldas, giró sobre su propio eje con la agilidad de un veterano y batió al guardameta visitante con un disparo ajustado. Fue el premio a la insistencia de un Madrid que, sin pisar a fondo el acelerador, encontró en el joven ariete la llave para desatascar un encuentro que amenazaba con marcharse al túnel de vestuarios sin novedades.
Bellingham y Mbappé ponen la firma definitiva
Tras el intermedio, el guion apenas varió, aunque el carrusel de cambios otorgó al Madrid un nuevo aire de autoridad. La entrada de Jude Bellingham y Kylian Mbappé en el segundo tiempo terminó por inclinar definitivamente la balanza hacia el lado merengue. El Oviedo intentó estirarse con la entrada del eterno Santi Cazorla, buscando alguna grieta en la zaga liderada por Alaba y Asencio, pero el Madrid castigó cualquier atisbo de rebelión. En el minuto 79, una transición vertiginosa conducida por Mbappé permitió al astro francés servir un balón franco para que Bellingham, llegando desde la segunda línea con su zancada característica, enviara el cuero al fondo de las mallas. El 2-0 sepultó las esperanzas de un conjunto ovetense que se despidió del Bernabéu con dignidad, pero sin argumentos ofensivos para inquietar a Courtois.
El pitido final certificó una victoria que no altera el destino de ninguno de los dos protagonistas en esta recta final del campeonato. El Real Madrid consolida matemáticamente su segunda plaza, asegurando el subcampeonato en una temporada de transición, mientras que el Real Oviedo, ya sentenciado antes de rodar el balón en Chamartín, confirma su regreso a la Segunda División. Un cierre de jornada previsible para un partido en el que la lógica del fútbol profesional se impuso a cualquier conato de sorpresa.
✍️ Álvaro Sanabria
Redacción de Marcador al Día