Polémica y sequía: Burgos y Almería a cero
Burgos y Almería firman unas tablas sin goles marcadas por la controversia arbitral y la asfixia táctica, en un duelo vital para sus respectivos objetivos de la temporada

El Estadio Municipal El Plantío, escudado por más de 11.000 gargantas que poblaron las gradas desde el calentamiento, albergó una contienda de trincheras que concluyó con un pétreo 0-0 en el marco de la 39ª jornada de LaLiga HyperMotion. Ambos escuadrones saltaron al césped conscientes de la trascendencia clasificatoria del choque, tejiendo un encuentro áspero, de fricción constante y nulas concesiones, donde los cerrojos defensivos de los técnicos anularon por completo cualquier atisbo de fluidez ofensiva y terminaron por enmudecer el grito de gol en la capital castellanoleonesa.
Tensión táctica y dominio sin premio
Desde el pitido inicial dictaminado por el colegiado Salvador Lax Franco, el conjunto burgalés asumió el protagonismo posicional frente a un bloque indálico resguardado y calculador. Las percusiones por los carriles exteriores a cargo de Curro Sánchez y Víctor Mollejo buscaban resquebrajar el entramado visitante, liderado por un contundente Rodrigo Ely. El rigor en la divisoria elevó rápidamente las pulsaciones del partido; Miguel Atienza vio la cartulina amarilla en el minuto 19 al tener que frenar en seco una transición andaluza, evidenciando la incomodidad local ante las réplicas del equipo dirigido hacia la portería de Ander Cantero. Poco después, en el 23′, tendría Adri Embarba la ocasión más clara del partido para el Almería al estrellar en el palo un tiro cruzado con la zurda.
El ocaso del primer acto quedó sepultado bajo el peso de la polémica, desatando la furia de la parroquia local. La afición blanquinegra exigió la pena máxima tras una supuesta mano dentro del área almeriense que el árbitro murciano señaló en primera instancia, pero el VAR se encargó de corregir la decisión, quedando el penalti por tanto invalidado.
Carrusel de cambios y asedio estéril
La reanudación calcó el guion de hierro fraguado en el primer periodo, aunque el Almería adelantó metros su bloque de presión para forzar el error en la salida de balón castellanoleonesa. La urgencia por recuperar la iniciativa obligó a los visitantes a emplearse a fondo en los balones divididos, costándole la amonestación consecutiva a Dion Lopy (54′) y Léo Baptistão (59′). Al comprobar que la estructura del encuentro no mutaba, el banquillo local movió sus piezas en el minuto 74 buscando oxígeno: Mario González saltó al verde en sustitución de Mollejo, mientras que Kevin Appin reemplazó a un fatigado Curro Sánchez.
El tramo definitivo se transformó en un monólogo territorial del Burgos, que agotó sus naves dando entrada a David González por Íñigo Córdoba (80′) para afilar el último pase. Fer Niño batalló cuerpo a cuerpo contra los centrales rojiblancos, pero careció del espacio vital para armar disparos limpios. La exigencia física del tramo final se cobró su factura, obligando al recién ingresado Mario González a abandonar el campo en el tiempo de descuento (95′) para dejar su lugar a Mateo Mejía, certificando un asedio estéril donde el escudo visitante repelió cada embestida hasta escuchar los tres silbatazos definitivos.
Este empate a cero siembra frustración en ambos vestuarios, mermando severamente sus aspiraciones de cara a los tres últimos asaltos del curso regular. Por un lado, el Burgos deja escapar una oportunidad de oro para atrincherarse definitivamente en los puestos de playoff de ascenso a la máxima categoría, mientras que el Almería pierde el segundo puesto que da ascenso directo a Primera division.
Redacción de Marcador al Día