Málaga 2-1 Sporting: Remontada épica hacia el ascenso

​El conjunto blanquiazul sobrevive a la expulsión de Dotor y voltea el gol de Dubasin con tantos de Chupete y Joaquín para aferrarse al sueño de Primera

Jugadores celebran el gol de la victoria mientras el equipo contrario se lamenta

La Rosaleda vivió una velada de fútbol puro bajo el cielo andaluz, donde el sufrimiento y la épica se entrelazaron hasta el pitido final. En un ambiente ensordecedor que empujó incesantemente, el Málaga CF logró imponerse por 2-1 al Sporting de Gijón en un choque eléctrico, marcado por las alternativas en las áreas y las expulsiones. Los tres puntos se quedan en la Costa del Sol, desatando la euforia de una afición que empujó a los suyos hacia una victoria vital.

​Intercambio de golpes y dos rojas

El encuentro arrancó con un jarro de agua fría para las aspiraciones locales. Corría el minuto 11 cuando Jonathan Dubasin superó la zaga boquerona para adelantar al Sporting de Gijón, castigando la primera llegada visitante. Lejos de amedrentarse, el Málaga reaccionó con fiereza y monopolizó las ocasiones. Apenas cuatro minutos después, en el 15′, la defensa rojiblanca tuvo que multiplicarse para sacar bajo palos un disparo de Adrián Niño que ya había rebasado al guardameta. El asedio continuó y, en el 23′, el propio Adrián Niño rozó la igualada con un potente remate de cabeza a centro medido de Dotor, pero el esférico se marchó ligeramente alto. La tensión competitiva estalló en el 25′ con la expulsión por roja directa del goleador visitante, Dubasin, tras conectar con los tacos en la cara de un jugador blanquiazul, que dejaba al Sporting en inferioridad y obligaba a los asturianos a atrincherarse.

Con un hombre más sobre el tapete, el Málaga embotelló a su rival buscando nivelar la contienda antes del intermedio. En el 37′, Izan Merino se encontró con un balón suelto en el centro del área, completamente libre de marca, pero su remate a bocajarro fue desbaratado por unos reflejos providenciales del portero sportinguista. Cuando la primera mitad agonizaba, el guion sufrió un nuevo e inesperado giro: en el 45′, Carlos Dotor vio la cartulina roja tras cortar en falta una peligrosa contra en la que el delantero del Gijón enfilaba en solitario hacia la meta de Alfonso Herrero. Las fuerzas se igualaban a diez jugadores por bando, pero aún hubo tiempo para una última embestida. En el tiempo de descuento (51′), Izan Merino cruzó un tenso disparo que terminó lamiendo la cepa del poste, cerrando un trepidante primer acto.

Éxtasis y remontada en el último suspiro

Tras el paso por los vestuarios, el Málaga saltó al verde con el colmillo afilado, decidido a derribar el muro asturiano. La insistencia tuvo premio en el minuto 54. Chupete recibió el balón escorado en la esquina del área grande, se perfiló y conectó un latigazo ajustado e imparable al que no logró llegar el portero, restableciendo las tablas (1-1) y haciendo retumbar los cimientos de La Rosaleda. El tanto espoleó a los locales, que convirtieron el segundo tiempo en un ejercicio de perseverancia ofensiva frente a un Sporting agazapado. Aarón Ochoa intentó desequilibrar la balanza en el 77′ con un duro disparo desde la frontal, pero el guardameta visitante sostuvo a su equipo con una estirada felina.

La fe del conjunto malacitano encontraría su recompensa definitiva en la agonía del choque. En el minuto 86′, una mala entrega del Sporting comprometió la posesión en el mediocampo; Joaquín leyó la jugada, codujo el esférico, encaró hasta el balcón del área y ejecutó un lanzamiento milimétrico, ajustado a la derecha del portero, para firmar el 2-1 desatando el delirio en la grada. Los compases finales fueron de puro infarto, con el equipo asturiano quemando las naves a la desesperada. El aliento se contuvo en La Rosaleda en el minuto 98, cuando un jugador rojiblanco conectó un testarazo a la salida de un córner desde el borde del área chica, pero el cuero se marchó por encima del travesaño, sellando el triunfo andaluz.

Tras este agónico y vital resultado, el Málaga se afianza en los puestos de Playoff y mira con ambición hacia la cima de la clasificación, permitiéndose soñar despierto con la vía del ascenso directo. Por su parte, el Sporting de Gijón queda anclado en la mitad de la tabla; matemáticamente sin opciones de alcanzar las plazas de promoción y con la permanencia asegurada, los asturianos cierran la temporada en tierra de nadie.

✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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