Jornada 24 liga ACB
Los de arriba no fallan en la jornada dominical

La Liga Endesa sigue comprimiéndose en los puestos de arriba, ninguno de los 8 primeros, salvo Unicaja (7º) que jugaba contra Barcelona (5º), han fallado en sus respectivos partidos. Por abajo, salvo Granada, ultimo clasificado, todos los equipos pierden sus partidos respectivos y mantienen sus posiciones de la pasada jornada.

La Penya rompe el partido en dos cuartos demoledores y resiste la reacción final del Gran Canaria
El Gran Canaria golpeó primero en el Palau Olímpic, firmando un 14-22 en el primer cuarto a partir de una buena defensa y control del rebote que descolocó de inicio al Joventut. Pero el partido cambió de tono en el segundo acto: la Penya subió líneas, encontró mejores tiros y se fue al descanso habiendo volteado inercias con un 26-17 que equilibraba el marcador y encendía a la grada. Tras el paso por vestuarios llegó el tramo decisivo: un tercer cuarto arrollador (32-15) en el que el Joventut impuso ritmo, intensidad y confianza, dejando el duelo muy encarrilado.
En ese contexto volvió a emerger la figura de Ricky Rubio, auténtico faro verdinegro, manejando el tempo, castigando cada desajuste y liderando la reacción en los dos cuartos centrales que rompieron el partido. A su alrededor, el bloque respondió con solidez, con un perímetro agresivo y una defensa mucho más sólida que en el arranque, secando durante muchos minutos las vías de anotación del conjunto insular. Llamó la atención, eso sí, la escasa presencia de Ante Tomic, que apenas tuvo minutos; sin información oficial inmediata, su papel casi testimonial alimenta la duda sobre posibles molestias físicas y deja el foco puesto en la evolución que comunique el club.
Gran Canaria, pese a ir a remolque tras el descanso, no se rindió y firmó un último cuarto de orgullo (20-30) en el que recortó diferencias y obligó al Joventut a cerrar el partido con seriedad para evitar sustos finales.
El 92-84 final consolida la racha de los de Badalona, que encadenan su sexta victoria liguera consecutiva, mientras que los canarios siguen en declive en la clasificación, tan solo una victoria por encima de los puestos de descenso.

Los bases del Lenovo Tenerife dictan sentencia y Shermadini remata a un Zaragoza sin respuestas
El Lenovo Tenerife firmó una mañana plácida en el Santiago Martín, imponiéndose por 99-76 a un Casademont Zaragoza que solo pudo competir a ráfagas. El conjunto aurinegro dominó desde el inicio con un ataque fluido y una defensa que asfixió a los aragoneses en varios tramos. El primer cuarto ya marcó tendencia (29-20), y aunque Zaragoza logró acercarse a cinco puntos en el segundo (38-33), un triple sobre la bocina de Marcelinho Huertas devolvió el control total a los locales al descanso (53-38).
El partido estuvo gobernado por la dirección magistral de los bases tinerfeños, con Marcelinho Huertas (20 puntos) y Bruno Fitipaldo (18, con 5/8 en triples) manejando el ritmo, castigando cada desajuste y repartiendo ventajas. Su lectura del juego permitió que el ataque canarista funcionara con una naturalidad desbordante. Y cuando el balón llegó dentro, apareció la referencia habitual: Gio Shermadini (15 puntos), sólido en continuaciones, fiable cerca del aro y clave para frenar cualquier intento de reacción visitante. Entre los tres, desarbolaron por completo la defensa maña.
En la segunda parte, el guion no cambió: Tenerife abrió brechas de más de veinte puntos (60-41) y mantuvo siempre el control, incluso cuando Zaragoza intentó sobrevivir desde el triple. El debut en casa de Patty Mills añadió energía al perímetro local, mientras que la defensa aurinegra siguió marcando diferencias. El 99-76 final reflejó con fidelidad un encuentro en el que el Lenovo Tenerife fue superior en ritmo, claridad y ejecución, apoyado en una pareja de bases en estado de gracia y en la solvencia interior de Shermadini, que volvió a ser el ancla sobre la que se construyó un triunfo incontestable.

Forrest y Luwawu-Cabarrot desatan al Baskonia ante un Andorra sostenido por Pustovyi
El Kosner Baskonia salió victorioso de Andorra (79-88) en un duelo que exigió oficio, paciencia y un punto extra de talento exterior. El MoraBanc arrancó con energía, sostenido casi en exclusiva por un Artem Pustovyi dominante, que firmó una actuación monumental por dentro y mantuvo a los locales en partido durante tres cuartos. Pero el conjunto vitoriano, más profundo y consistente, fue inclinando la balanza a medida que avanzaba el encuentro, especialmente tras el descanso, cuando su defensa y su ritmo ofensivo empezaron a marcar diferencias.
El despegue visitante tuvo en en Trent Forrest y Timothé Luwawu-Cabarrot sus principales artífices. Forrest volvió a ser un generador constante, atacando ventajas y castigando cada desajuste; Luwawu-Cabarrot aportó puntos decisivos desde el perímetro y en transición. Los andorranos lo intentaron hasta el final, pero acabaron sucumbiendo al acierto visitiante.
Al final, un 79-88 que catapulta a los baskonistas a la cuarta posición, a un partido del tercer lugar ocupado por UCAM Murcia aunque con un partido menos.

De Larrea reina en el Coliseum y el Valencia Basket silencia el ímpetu del San Pablo Burgos
El Valencia Basket impuso su ley en el Coliseum tras derrotar al San Pablo Burgos por 74-79, en un duelo donde la madurez taronja terminó por sofocar el entusiasmo local. El encuentro comenzó marcado por una igualdad máxima, con un conjunto burgalés que plantó cara con valentía durante la primera mitad, apoyado en una afición que no dejó de empujar. Sin embargo, el guion cambió drásticamente tras el paso por vestuarios; un parcial adverso en el tercer cuarto castigó la falta de acierto de los locales y permitió al cuadro visitante abrir una brecha en el marcador que, a la postre, resultaría insalvable.
El gran protagonista de la noche fue el joven Sergio de Larrea, quien lideró con maestría la dirección del equipo valenciano. El base dio un auténtico recital de personalidad y visión de juego, asumiendo galones en los momentos más críticos para asegurar que la ventaja no se escapara. Su capacidad para leer las debilidades de la defensa burgalesa y su acierto en la toma de decisiones confirmaron que no solo es una promesa, sino una realidad determinante capaz de decantar partidos de máxima exigencia en la Liga Endesa.
A pesar de que el San Pablo Burgos nunca bajó los brazos y amagó con una remontada épica en los minutos finales, la solidez defensiva del Valencia Basket terminó por cerrar el aro. Los locales murieron en la orilla tras un esfuerzo titánico que les permitió maquillar el resultado, pero no arrebatarle el triunfo a un equipo taronja que sigue firme en la zona noble de la clasificación. Con esta victoria, los visitantes refuerzan su moral de cara a los próximos retos, mientras que el Coliseum despide a los suyos con el sabor agridulce de haber competido de tú a tú ante un gigante sin premio final.

El Barcelona se impuso a Unicaja por 97-91 en un duelo marcado por la igualdad casi permanente, pese a que el arranque azulgrana terminó siendo la llave del triunfo. El 22-17 del primer cuarto permitió al Barça jugar siempre con un pequeño colchón, mientras Unicaja, pese a competir con energía y acierto, se vio obligado a remar contracorriente durante todo el encuentro. Cada intento malagueño de acercarse encontraba respuesta inmediata del conjunto de Xavi Pascual, que supo administrar esa renta inicial con oficio.
En el segundo y tercer periodo, el intercambio de golpes fue constante: triples, rachas cortas y alternancias en el ritmo que mantuvieron el marcador en márgenes mínimos. Unicaja, pese a las bajas y a la falta de rotación interior, encontró soluciones a través de Djedovic, Sulejmanovic y un Balcerowski muy activo, que sostuvieron al equipo en los momentos más delicados. Pero el Barça respondió con la solidez de Vesely, la aparición puntual de Parra y Brizuela desde fuera, y la dirección de Satoransky, que volvió a ser clave para que la ventaja nunca desapareciera del todo.
El último cuarto mantuvo el mismo guion: Unicaja llegó a empatar (77-77), pero el Barça volvió a golpear desde el perímetro y a gestionar mejor los ataques decisivos. La igualdad fue absoluta hasta los compases finales, pero la diferencia construida en el primer cuarto —y defendida con disciplina durante todo el choque— terminó inclinando la balanza del lado azulgrana. Un partido vibrante, de ritmo alto y sin tregua, que se decidió más por la constancia que por los parciales explosivos.
Redacción de Marcador al Día