Doble zarpazo de Vinicius: El Madrid asalta Cornellà

Un magistral doblete del delantero brasileño en el segundo tiempo derribó la resistencia perica en el RCDE Stadium y alargó el pulso por el campeonato liguero

jugadores frustrados tras partido
El feudo blanquiazul se vistió de gala en la noche barcelonesa, consciente de que una victoria local podía dejar el título en bandeja a su eterno rival de la Ciudad Condal. Sin embargo, el Real Madrid dictó sentencia con un contundente y trabajado 0-2, silenciando el ímpetu de la afición espanyolista y demostrando el irreductible gen competitivo que caracteriza a la plantilla dirigida por Álvaro Arbeloa. La necesidad extrema del conjunto visitante chocó contra la fiereza de los locales, regalando a los espectadores un encuentro eléctrico que terminó decidiéndose por la pegada de los grandes.

​El muro blanquiazul frustra el asedio

El primer acto se convirtió en un ejercicio de desgaste táctico y físico. El Espanyol de Manolo González planteó una tela de araña defensiva muy sólida, amparado en la solvencia de Leandro Cabrera y Fernando Calero en el eje de la zaga. Los blancos asumieron el mando del balón de forma inmediata, monopolizando la posesión con un Jude Bellingham incisivo y percutiendo mediante centros medidos desde la bota derecha de Trent Alexander-Arnold. Apenas corrían siete minutos en el reloj cuando Vinícius Júnior dejó claro que iba a ser su noche, estrellando un remate violento contra la madera que dejó sin aliento a la grada del RCDE Stadium.

Lejos de intimidarse, el conjunto catalán endureció el choque y convirtió la medular en una auténtica trinchera. La intensidad del juego se reflejó rápidamente en las amonestaciones: Brahim Díaz (22′) y el propio Vinícius (23′) vieron la cartulina amarilla de manera casi consecutiva, seguidos de cerca por los locales Omar El Hilali (26′), que inicialmente fue expulsado aunque tras revisar el VAR el árbitro lo dejó en amarilla. Posteriormente la vería también Edu Expósito (45′). En el ocaso de esta primera mitad, el Espanyol acarició la gloria tras un cabezazo imperial de Cabrera a la salida de un córner. Solo unos inmensos reflejos de Andriy Lunin, firmando una intervención milagrosa, evitaron el tanto local y enviaron a los veintidós protagonistas al túnel de vestuarios con el marcador inicial inamovible.

El huracán Vinicius destroza el cerrojo

La reanudación no rebajó las pulsaciones, algo que evidenció una temprana tarjeta a Alexander-Arnold en el minuto 50. Pero el fútbol es un deporte de instantes y el Madrid cuenta en sus filas con uno de los jugadores más determinantes del planeta a la hora de dinamitar los partidos. En el minuto 55, Vinícius Júnior rompió el candado blanquiazul perforando la red de Marko Dmitrović, transformando la paciencia madridista en el anhelado 0-1. Ese golpe certero resquebrajó por completo el plan de contención de los locales, que se vieron obligados a dar un paso al frente dejando valiosos metros a sus espaldas.

Ese nuevo escenario fue el ecosistema perfecto para que el Real Madrid dictara la sentencia. Tan solo once minutos después, en el 66′, una asociación clínica en la ofensiva madridista culminó con el segundo tanto de Vinícius, firmando su doblete particular y noqueando anímicamente al rival. El 0-2 obligó a mover el banquillo: los pericos dieron entrada a hombres como Pere Milla, Kike García y Jofre Carreras a la desesperada, mientras el Madrid oxigenaba su esquema dando minutos a canteranos como Gonzalo García (amonestado en el 75′). La jerarquía de Antonio Rüdiger en la defensa blanca abortó cualquier atisbo de rebelión, cerrando el telón de un partido bronco en sus instantes finales, reflejado en la última amarilla a Urko González de Zárate en el 85′.

El desenlace de esta vibrante jornada 34 deja a la escuadra merengue con 77 puntos, retrasando el alirón del Barcelona y mandando un mensaje claro: el Real Madrid peleará la Liga hasta la última gota de sudor. Por su parte, el Espanyol se queda anclado en los 39 puntos, una cifra que, si bien le otorga cierto margen de respiro, le obliga a mantener la tensión competitiva en las cuatro jornadas restantes para amarrar la tranquilidad matemática en la zona media de la tabla.

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✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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