Campazzo doma la rebelión del Hapoel
El conjunto blanco amarró el primer triunfo de la serie (86-82) tras una primera mitad arrolladora y un dramático desenlace ante el ímpetu visitante

El Movistar Arena se vistió de gala para inaugurar los playoffs europeos con una atmósfera ensordecedora, consciente de la trascendencia del primer asalto de la serie. En un duelo de contrastes muy marcados, el Real Madrid hizo valer su jerarquía continental y su imbatibilidad como local para imponerse por 86-82 al Hapoel Tel Aviv, en una noche donde el dominio absoluto de los primeros compases casi se escurre entre los dedos ante la heroica reacción final del cuadro israelí.
Un inicio fulgurante de 27 puntos
Desde el salto inicial, el Real Madrid impuso un ritmo vertiginoso que desarmó por completo el esquema defensivo rival. Liderados por un Facundo Campazzo magistral en la lectura de los espacios y la ejecución perimetral —el argentino cerraría la noche como faro ofensivo local con 21 puntos y seis dianas desde el arco—, los blancos castigaron cada rotación tardía de los visitantes. La circulación veloz y la contundencia en la pintura cristalizaron en un formidable parcial de 27-18, sentando las bases de un inicio hegemónico, aunque con el pero de la lesión de Walter Tavares, que tras 2’47» tuvo que abandonar el partido y ya no pudo volver a salir a la cancha.
Solidez para ampliar la brecha
La inercia impuesta no se detuvo en el segundo acto. La rotación madridista mantuvo el nivel de asfixia defensiva, ahogando la fluidez del Hapoel y asegurando el control absoluto del rebote. Pese a los intentos tácticos del banquillo visitante por cambiar la dinámica con defensas zonales, el Madrid administró su renta con una paciencia clínica, sin precipitarse y protegiendo el balón. Con una defensa hermética que limitó al rival, los locales firmaron un parcial de 21-15 para marcharse al descanso con un colchón contundente de 48-33, reflejo de una superioridad táctica incontestable en la pista.
Las trincheras dictan la igualdad
El paso por los vestuarios transformó la fluidez del partido en una batalla de trincheras. El tercer cuarto se tradujo en un tenso 22-22 que evidenció el cambio de actitud en las filas israelíes. El Hapoel decidió subir las líneas de presión y endurecer los contactos, forzando un juego mucho más físico. Sin embargo, el Madrid aceptó el reto del barro sin inmutarse; a base de segundas oportunidades y oficio para ir a la línea de tiros libres, logró neutralizar las acometidas rivales para mantener su ventaja intacta de cara al periodo definitivo.
El despertar israelí acaricia el milagro
Lo que perfilaba como un cierre de trámite mutó en una agonía inesperada de máxima tensión. El Hapoel sacó a relucir su orgullo competitivo y firmó un demoledor parcial de 16-27 en los últimos diez minutos que enmudeció a las gradas de la capital. Este intento de remontada estuvo impulsado por el dominio interior de Daniel Oturu (20 puntos y dueño absoluto de los tableros) y la puntería letal de Blakened, máximo artillero del choque con 25 puntos, quien encadenó lanzamientos inverosímiles en el último suspiro. Los visitantes llegaron a colocarse a solo cuatro puntos, pero la sangre fría de los locales desde la línea de castigo evitó el asalto.
Con el susto en el cuerpo pero la tarea competitiva cumplida, el Real Madrid toma la primera ventaja (1-0) en esta exigente eliminatoria de cuartos de final. La batalla física y mental apenas ha comenzado, y ambos contendientes volverán a medir sus fuerzas sobre el mismo parqué el próximo viernes 1 de mayo, en un segundo partido que exigirá corregir despistes y que promete elevar aún más el voltaje de la serie.
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Redacción de Marcador al Día