Almería asalta el ascenso en un loco 4-2
Dos autogoles del Mirandés y un desenlace vibrante desde los once metros devuelven al conjunto indálico a los puestos de ascenso directo en la categoría de plata

El Power Horse Stadium se vistió de gala bajo la noche andaluza para presenciar una auténtica contienda sin cuartel que culminó con una victoria vital (4-2) para los locales. En un duelo marcado por el vértigo ofensivo de los primeros compases y el infortunio visitante en la segunda mitad, el equipo dirigido por Rubi supo navegar las turbulentas aguas que propuso un valiente Mirandés, consolidando un triunfo que hace estallar de euforia a una afición que ya divisa la Primera División.
Un inicio vertiginoso sin tregua
El pitido inicial no fue más que el detonante de una explosión ofensiva que dejó sin aliento a la grada. Apenas habían transcurrido 48 segundos de juego cuando Marcos Luna filtró un pase milimétrico que Léo Baptistão transformó en el primer zarpazo de la noche (1′), quebrando a la zaga y batiendo la red con absoluta frialdad. Sin embargo, el guion dictaba rebeldía y el conjunto rojillo no tardó ni un suspiro en responder. En el minuto 3, el lateral Fernando Medrano igualaba la contienda con un certero impacto que dejaba claro que los jabatos no habían viajado a Andalucía para ejercer de meros espectadores.
La intensidad no decayó y el césped se convirtió en una autopista sin peajes. El Almería recuperó la ventaja en el minuto 15 gracias al infortunio de Juan Gutiérrez, quien introdujo el esférico en su propia portería al intentar despejar el peligro en el área pequeña. Pero la resiliencia burgalesa volvió a aflorar de inmediato. Apenas tres minutos después (18′), una transición fugaz por el carril derecho culminó en las botas de Salim El Jebari, que no perdonó de primeras ante Andrés Fernández para sellar un 2-2 trepidante antes del descanso. Cuatro goles en menos de veinte minutos en un choque donde los ataques devoraron por completo a las defensas.
Sentencia entre infortunios y penaltis
Tras el paso por los vestuarios, el ritmo frenético cedió terreno a la pizarra táctica. El Mirandés replegó filas apostando por un bloque más férreo, cediendo la iniciativa a un Almería que amasaba el esférico buscando resquicios. La balanza volvió a desequilibrarse, una vez más, aliada con la crueldad del fútbol hacia la escuadra visitante. En el minuto 58, un centro envenenado de Miguel de la Fuente desde el perfil izquierdo encontró el cuerpo de Fernando Medrano; en su intento desesperado por evitar el remate de Arribas, el defensor acabó firmando el segundo autogol de la noche para desgracia de los de Anduva.
Lejos de claudicar con el marcador en contra, el Mirandés echó el resto y merodeó la frontal local rozando la hazaña, exigiendo la mejor versión de la línea de contención indálica. El asedio visitante mantuvo en vilo la victoria hasta el tiempo de descuento, momento en el que el colegiado decretó una pena máxima provocada por un derribo en el mano a mano. Jon Morcillo asumió la responsabilidad en el minuto 90+1, engañando por completo al guardameta Juanpa con un disparo zurdo y raso que desató el delirio definitivo en las gradas y puso el candado a los tres puntos.
Este resultado redefine por completo el panorama de LaLiga Hypermotion en su recta final. La UD Almería alcanza la mágica cifra de 70 puntos y asalta la segunda posición, arrebatándole la plaza al Deportivo de La Coruña e instalándose de lleno en la zona de ascenso directo. Por su parte, el Club Deportivo Mirandés se marcha de vacío pese a su innegable pundonor competitivo, anclado en la zona roja de descenso con 36 puntos, a tres de la salvación que marca el Cádiz, viéndose obligado a disputar auténticas finales en las cuatro jornadas restantes de campeonato.
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Redacción de Marcador al Día