El Mallorca desciende a Segunda pese a golear 3-0
Los bermellones cumplieron ante el Oviedo en Son Moix, pero los resultados de sus rivales directos no acompañaron, certificando una pérdida de categoría tan cruel como histórica

El Estadi Mallorca Son Moix vivió una tarde cargada de transistores, esperanza y, finalmente, una profunda crueldad futbolística en la última jornada de LaLiga EA Sports. Los más de 19.000 aficionados baleares crearon un ambiente de gala y empujaron sin descanso desde el primer minuto, conscientes de que su equipo se jugaba la permanencia ante un Real Oviedo combativo. Sin embargo, a pesar de la comunión total en las gradas y de la contundente resolución del partido sobre el terreno de juego, el pitido final trajo consigo la peor de las noticias: la consumación de un descenso dramático que sumió al feudo bermellón en lágrimas y un silencio sepulcral.
Una carambola imposible que consuma la tragedia
El Mallorca afrontaba esta última fecha del campeonato en una situación extremadamente delicada, sabiendo que evitar la quema requería una combinación de resultados casi milagrosa. La ecuación era ineludible: los isleños necesitaban amarrar los tres puntos obligatoriamente y, de forma simultánea, depender de que el Elche y Osasuna tropezaran en sus respectivos encuentros, y que no lo hiciese el Levante, con el que perdía claramente en caso de empate. Aunque el bloque mallorquinista cumplió con absoluta solvencia su parte del trato en un ejercicio de orgullo encomiable, la fortuna le dio la espalda en el resto del territorio nacional. La derrota del Levante y el empate del Elche neutralizaron la hazaña insular, haciendo estéril el esfuerzo y concretando un doloroso descenso que se venía gestando en las últimas semanas.
Goleada con orgullo y castigo máximo en Son Moix
El encuentro comenzó con un Mallorca volcado e intenso, dominando la posesión y buscando con insistencia la portería defendida por Moldovan. La resistencia del Real Oviedo se resquebrajó justo antes del descanso gracias a la insistencia local. En el minuto 41, una brillante acción ofensiva permitió a Pablo Torre aparecer en el segundo palo para batir al guardameta visitante y desatar la locura provisional en Son Moix. El 1-0 inyectaba una dosis masiva de fe y mandaba al equipo a los vestuarios con los deberes encarrilados, mientras las orejas de los aficionados se mantenían pegadas a la radio siguiendo el destino del equipo en los otros campos.
En la segunda mitad, la tensión se trasladó por completo al ambiente a medida que las noticias de los estadios rivales apagaban la esperanza de la salvación. Aun así, el Mallorca no bajó los brazos y redondeó una victoria incontestable en el tramo final del choque. Manu Morlanes firmó el 2-0 en el minuto 82 con un gran disparo que sentenciaba el duelo, y apenas cinco minutos después, en el 87′, el delantero Vedat Muriqi culminó un letal contragolpe para establecer el definitivo 3-0. Una actuación redonda y veloz que sirvió como un broche de oro repleto de profesionalidad, pero trágicamente desprovisto del premio de la permanencia.
La ratificación del descenso del Mallorca deja una estadística tan insólita como desgarradora para el club. El conjunto balear certifica su caída a la división de plata a pesar de su victoria y de haber alcanzado la notable cifra de 42 puntos, una cantidad que históricamente suele garantizar la tranquilidad en Primera División. Con este registro, el Mallorca se convierte en el segundo equipo con más puntos que baja a Segunda en toda la historia de la liga bajo el formato moderno, únicamente superado por los 43 puntos con los que descendió el Deportivo de La Coruña en la temporada 2010-2011. De este modo, la escuadra bermellón se une al selecto y amargo club de equipos que perdieron la categoría con 42 unidades, compartiendo este infortunio con el Celta de Vigo en la temporada 2003-2004, el Real Zaragoza en la 2007-2008 y el Real Betis en la campaña 2008-2009.
Redacción de Marcador al Día