Unicaja sella el bronce; Rytas hace historia

El Unicaja superó al Tenerife en el duelo por el tercer puesto, en una jornada donde el Rytas Vilnius se proclamó campeón de la BCL con una remontada épica

jugadores celebran el titulo
El Olímpic de Badalona albergó un agridulce pero intenso duelo de consolación donde el Unicaja hizo valer su orgullo y escudo para imponerse a La Laguna Tenerife (85-80). Este triunfo cajista calmó mínimamente la decepción de las semifinales y sirvió como antesala perfecta para el plato fuerte del torneo: la gran final entre el AEK Atenas y el Rytas Vilnius. Allí, el conjunto lituano obró el mayor milagro baloncestístico del año, llevándose la victoria (86-92) y el trofeo en la prórroga tras firmar una remontada absolutamente épica en el último cuarto frente al cuadro heleno.

El orgullo cajista vale un podio

​El Unicaja saltó a la cancha con la necesidad imperiosa de cicatrizar las heridas del jueves y regalarle un último triunfo a su parroquia. Enfrente tuvo a un correoso Tenerife que, apoyado en la incombustible puntería de un estelar Patty Mills con 23 puntos, no dio su brazo a torcer en ningún momento. Los aurinegros castigaron la defensa malagueña a través de la contundencia interior de Shermadini (14 tantos) y la agilidad exterior de Jaime Fernández (13 puntos). La escuadra insular forzó a los hombres de Ibon Navarro a exprimir sus recursos y a no desconectarse del encuentro para evitar una nueva decepción europea.
​La reacción de Unicaja llegó, como de costumbre, desde la solidez coral, apretando los dientes cuando el balón más quemaba. El máximo anotador del Unicaja fue Chase Audige que anotó 15 puntos vitales. A este despliegue se unió el rigor táctico de Killian Tillie, autor de 13 puntos, y el infalible pulso de Tyler Kalinosky con 12. Un último arreón cimentado en la intensidad perimetral decantó la balanza, sentenciando el 85-80 que amarra un podio continental que, si bien no es el oro soñado, certifica el carácter indomable de este equipo.

El milagro báltico silencia al AEK

La finalísima de la BCL pasará a los anales del baloncesto europeo por la dosis de dramatismo que impregnó las gradas de Badalona. Durante tres cuartos, el AEK Atenas exhibió una superioridad abrumadora, ejecutando una sinfonía táctica que les llegó a otorgar una inmensa renta de 20 puntos de ventaja. Los griegos, encomendados a la letalidad de James Nunnally (23 puntos) y el despliegue de Frank Bartley (20), parecían tener la corona en el bolsillo ante un Rytas Vilnius que deambulaba grogui sobre el parqué.
​Pero el baloncesto no entiende de guiones preestablecidos. En un último cuarto de pura antología, el Rytas apretó las líneas hasta la asfixia y comenzó a bombardear el aro ateniense con un acierto irracional, logrando un impensable empate (80-80) a falta de 19 segundos con el que se llegó al final del partido. Ya en la prórroga, con la moral griega totalmente fracturada, el conjunto lituano culminó la machada para establecer el definitivo 86-92, arrebatando el título a un AEK que no supo descifrar ni contener el huracán báltico.

La competición baja el telón confirmando que el Unicaja sigue afincado en la nobleza europea pese a los problemas que ha tenido esta temporada, salvando el honor con una victoria en la final de consolación que amortigua la pérdida del trono. Sin embargo, los focos apuntan irremediablemente a la grandiosa y épica victoria del Rytas Vilnius. En esa gesta sin precedentes se ha coronado Simonas Lukosius, autor de 23 puntos y principal artifice de la remontada lituana, como uno de los grandes talentos emergentes de su país, demostrando que la magia de este deporte reside en que nada está verdaderamente escrito hasta que suena la bocina final.

✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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