Borja Iglesias asalta el Metropolitano
Un solitario tanto del delantero compostelano certifica una victoria histórica del cuadro celeste en una tarde espesa y sin pegada del conjunto colchonero

El Riyadh Air Metropolitano enmudeció en una cálida tarde de mayo donde el fútbol fue áspero y la recompensa, visitante. El Atlético de Madrid no logró descifrar el cerrojo del RC Celta de Vigo, cayendo por la mínima (0-1) ante una escuadra gallega que supo resistir el asedio y golpear en el momento preciso. La falta de contundencia local frente a un colosal Ionuț Radu bajo palos dictó el destino de un encuentro que consolida la ambición europea de los vigueses y vuelve a desnudar la fragilidad del esquema de Diego Pablo Simeone.
El muro de Radu y la desgracia de Giménez
El choque comenzó con un Atlético voluntarioso, volcando el juego sobre las botas de un activo Antoine Griezmann y buscando a Alexander Sørloth en los balones aéreos. Sin embargo, la zaga celeste, capitaneada por la firmeza de Marcos Alonso y la sobriedad de Javi Rodríguez, tejió una red impenetrable en las inmediaciones del área. La fluidez rojiblanca sufrió un revés fatídico a los veinte minutos, cuando José María Giménez se vio obligado a abandonar el terreno de juego por una lesión muscular, obligando a reajustar una defensa que perdió a su principal pilar en la salida del balón.
A pesar del contratiempo y de la dureza inicial —plasmada en la temprana tarjeta amarilla a Ilaix Moriba en el minuto 19—, el conjunto local acumuló méritos para abrir el marcador, topándose invariablemente con la figura del guardameta rumano. Radu desquició al ataque atlético, frustrando las acometidas de un Griezmann que vio cómo todos sus intentos carecían de la precisión necesaria. El Celta, por su parte, aguardaba agazapado, fiando su suerte a un orden táctico impecable y esperando pacientemente un resquicio para desplegar sus transiciones.
El zarpazo del ‘Panda’ que dictó sentencia
El paso por los vestuarios no alteró el guion territorial, pero sí afiló el instinto de la escuadra dirigida por Claudio Giráldez. Tras una fase de asedio inofensivo por parte de los madrileños, el reloj alcanzó el minuto 62. Un desajuste en el repliegue colchonero permitió a Borja Iglesias recibir el balón en una posición de máximo peligro. Con la sangre fría de un ejecutor consumado, el ‘Panda‘ no perdonó en su único remate a puerta del partido, batiendo a Jan Oblak para enmudecer las gradas y establecer el que sería el resultado definitivo.
Los minutos finales se transformaron en un tenso ejercicio de supervivencia viguesa frente a la total desesperación rojiblanca. La frustración local quedó patente con la amonestación a Álex Baena en el 66′, mientras que Fer López vio la amarilla en el 77′ para los visitantes en su labor de interrumpir el ritmo agónico del choque. El Atlético quemó sus naves acumulando hasta casi una veintena de acercamientos globales, pero el bombardeo sobre un inexpugnable Radu —que culminó la tarde con cinco paradas fundamentales— resultó completamente estéril.
La victoria catapulta al Celta de Vigo hasta los 50 puntos, afianzando a los olívicos en la sexta posición y permitiéndoles soñar despiertos con alcanzar esa ansiada quinta plaza, a tan solo cuatro puntos de distancia, que da el billete directo a la Liga de Campeones. El Atlético de Madrid por su parte tiene asegurada su plaza de liga de campeones, y da la sensación de pensar más en las vacaciones que en la competición.
Redacción de Marcador al Día
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