Sevilla 2-1 Espanyol: Agónica remontada vital
Un testarazo de Castrín y un zarpazo de Adams en el último suspiro desatan la locura en Nervión para hundir a un cuadro perico que acaricia el abismo

El estadio Ramón Sánchez-Pizjuán se vistió de gala y tensión para albergar una auténtica final por la permanencia, un duelo a cara de perro que culminó con una explosión de euforia hispalense y un 2-1 definitivo en el marcador. Bajo un ambiente electrizante, el equipo local supo levantarse de la lona en el tramo final del encuentro para arrebatarle tres puntos de oro a un rival directo, dejando a la escuadra visitante al borde del colapso en su agónica lucha por evitar la categoría de plata.
El miedo a perder congela el Pizjuán
Desde el pitido inicial del colegiado Alberola Rojas, el choque se disputó con las revoluciones al máximo pero con el freno de mano ofensivo activado. Ambos conjuntos, conscientes de que un error equivalía a una condena, priorizaron blindar sus áreas. Los pupilos de Luis García Plaza intentaron monopolizar el balón en los compases iniciales, chocando frontalmente contra el entramado táctico cimentado por Manolo González. La medular se convirtió en una trinchera áspera donde cada balón dividido se peleaba con fiereza, interrumpiendo constantemente el ritmo de circulación.
Las aproximaciones de peligro real brillaron por su ausencia durante gran parte del primer acto, asfixiadas por el pánico a conceder espacios. Apenas un remate acrobático de Nemanja Gudelj, que obligó al guardameta Dmitrovic a intervenir tirando de puros reflejos, logró levantar a la grada de sus asientos. Por su parte, el Espanyol se encomendó a las transiciones verticales, aunque sin éxito para inquietar a un Odysseas Vlachodimos inédito. El túnel de vestuarios recibió a los veintidós protagonistas con un empate a cero que reflejaba el respeto mutuo y la parálisis escénica.
Estallido de locura y heroica hispalense
El guion conservador saltó por los aires tras la reanudación merced a una acción de tiralíneas que enmudeció a Nervión. Corría el minuto 55′ cuando Tyrhys Dolan castigó la pasividad defensiva local para batir la red andaluza, colocando un 0-1 que acercaba a los catalanes a un triunfo balsámico. La diana visitante obligó al banquillo sevillista a quemar las naves, introduciendo a un Alexis Sánchez que revolucionó el frente de ataque al instante. El chileno llegó a perforar la meta rival escasos minutos después, pero el banderín en alto del asistente ahogó el grito de gol. Lejos de hundirse ante la adversidad y la anulación, el equipo blanquirrojo embotelló a su oponente a base de orgullo.
El asedio incesante sobre el área blanquiazul terminó derribando el muro visitante en la recta final. En el 81′, el zaguero Andrés Castrín irrumpió con fuerza para capitalizar el dominio andaluz y firmar las tablas, devolviendo el oxígeno a la parroquia sevillista. Con un Espanyol hundido físicamente y achicando aguas ante el empuje local, la épica hizo acto de presencia en el epílogo. Justo en el 90′, el delantero Akor Adams, aprovechando una asistencia milimétrica tras el desgaste de Alexis, fulminó el arco rival para consumar la voltereta definitiva. El césped se transformó en un carrusel de tarjetas amarillas debido a la altísima efervescencia de los minutos de descuento, sellando un triunfo forjado desde las entrañas.
Tras el pitido definitivo en esta 35ª jornada, el Sevilla Fútbol Club encadena una victoria de valor incalculable que le permite alejarse de la zona roja y divisar la salvación con un renovado y sólido optimismo. En la orilla opuesta, la tragedia deportiva golpea a un RCD Espanyol que alarga su nefasta racha sin conocer la victoria en todo este 2026 y se acerca peligrosamente a los puestos de descenso.
Redacción de Marcador al Día