Tchouaméni y Valverde: cuando un vestuario se rompe
La violenta trifulca tras el entrenamiento deja al uruguayo herido, una multa de medio millón de euros para cada uno y al madridismo buscando respuestas

Un vestuario al limite
El pasado jueves, las instalaciones de entrenamiento fueron escenario de un episodio lamentable y bochornoso. Tras finalizar la sesión, Aurélien Tchouaméni y Fede Valverde protagonizaron una violenta pelea física que ha sacudido los cimientos del club. Según ha trascendido desde el corazón del vestuario, el enfrentamiento vino motivado por la altísima tensión acumulada durante los entrenamientos de ese mismo día y del anterior, donde ambos jugadores cruzaron la línea del compañerismo realizándose duras y reiteradas entradas sobre el césped. Lo que debió quedarse en el habitual pique de un equipo competitivo, escaló de la peor manera imaginable.
Las consecuencias de esta incomprensible riña son verdaderamente graves. Fede Valverde tuvo que ser atendido en el hospital tras sufrir un traumatismo craneoencefálico producto de la pelea. Según las las informaciones publicadas por diversos medios estos días, al jugador uruguayo tuvieron que tratarle una brecha profunda y cerrarle la herida con puntos de sutura. Por prescripción médica, el centrocampista deberá permanecer en observación entre 10 y 14 días. Debido a este brutal contratiempo, el club ha confirmado que Valverde no podrá disputar el trascendental próximo compromiso liguero de este domingo frente al FC Barcelona en el Camp Nou.
Las reacciones en el entorno blanco no se han hecho esperar. Institucionalmente, el Real Madrid ha intentado zanjar el asunto imponiendo una histórica sanción económica de 500.000 € a cada uno de los implicados, aunque no consta que se hayan aplicado sanciones deportivas. Por otro lado, distintas personalidades han salido al paso para intentar apagar el fuego mediático. Iker Casillas, leyenda y voz autorizada del madridismo, ha comentado públicamente que este tipo de disputas siempre han existido, que no es algo nuevo en el mundo del fútbol y que, históricamente, son rencillas que se resuelven de puertas para adentro en el vestuario.
La sanción que no convence
Personalmente, me resulta imposible comprar ese discurso minimizador. No dudo que los roces y las acaloradas discusiones ocurren con cierta frecuencia en los vestuarios de distintos equipos, pero que un jugador acabe en el hospital y tenga que guardar reposo por un traumatismo craneoencefálico se me antoja algo excepcionalmente grave y llamativo; desde luego, no parece la típica rencilla de entrenamiento. La reacción del Madrid es tan contundente en la forma como insuficiente en el fondo. Medio millón de euros es una sanción cuantiosa, no hay duda, pero creo que falta algo más. Estamos hablando de un vestuario lleno de multimillonarios; a pesar de pagar la multa, lo van a seguir siendo. No aplicar una sanción deportiva ejemplar me parece un error garrafal: si es algo que se soluciona solo con dinero, no es un problema real para un millonario. Al no haber sanción deportiva por parte de la directiva, la papeleta recae injustamente sobre el entrenador: ¿Qué hacer con Tchouaméni para el clásico? ¿Lo pone a jugar? ¿Lo convoca pero lo castiga en el banquillo? ¿Lo deja en la grada? Y, sobre todo, ¿qué pensará Valverde al ver que él acaba en el hospital y sin poder jugar El Clásico y el otro sigue jugando con exactamente la misma sanción económica que él?
El problema va más allá de la pelea ¿debe salir uno de los dos?
¿Y ahora qué? ¿Cómo se soluciona este asunto tan espinoso? Por suerte para la entidad, estamos a final de temporada, con el inminente Mundial de por medio y la posterior pausa de vacaciones para enfriar los ánimos. Sin embargo, esto es un polvorín difícil de desactivar. Aunque los jugadores acepten la sanción impuesta por el club y hagan públicamente las paces ante las cámaras, todos sabemos que en el fondo el resentimiento queda ahí.
¿Cómo debería tratar el tema el Madrid a largo plazo? A mí me parece lo suficientemente grave como para desembarazarse de uno de ellos y evitar futuros y previsibles problemas en el seno del vestuario. Como indicaba en artículos anteriores, el Madrid debería buscar un mediocentro puro que sea capaz de organizar y hacer jugar al equipo; y, siendo honestos, ni Valverde ni Tchouaméni responden a ese perfil de jugador. Si el Madrid recibe una buena oferta por el francés este verano, no tendría ninguna duda: lo vendería para intentar hacerme con un jugador de la talla de Rodri o Vitinha, alguien que dé un plus cualitativo y táctico al físico que ya aportan los Tchouaméni, Valverde o Camavinga. El francés es un jugador con buen cartel en Europa con el que se puede hacer caja y, al fin y al cabo es el principal señalado por las consecuencias físicas en Valverde, y el escudo del Real Madrid no debería tolerar esto bajo ningún concepto.
Redacción de Marcador al Día
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