El AEK fulmina al Unicaja y lo deja sin final de BCL

​Una primera mitad raquítica en ataque condenó al equipo de Ibon Navarro ante un conjunto griego más intenso que peleará por el título en Badalona

estadio baloncesto
​El ambiente en el Palau Olímpic de Badalona estaba teñido de esperanza verde y morada, pero la noche se tornó en una pesadilla baloncestística. El Unicaja de Málaga vio cómo su sueño europeo se desvanecía de forma abrupta tras caer derrotado por 65-78 ante un AEK de Atenas que supo castigar cada grieta en el esquema andaluz. La falta de acierto exterior y la superioridad física de los helenos marcaron el ritmo de un duelo que apagó las aspiraciones malagueñas desde el salto inicial, frustrando sus opciones de revalidar el título continental.

​Pólvora mojada en el arranque

​El choque comenzó con un preocupante intercambio de imprecisiones, pero pronto se hizo evidente que el aro se había cerrado a cal y canto para los de Ibon Navarro. Un parcial inicial de 0-5 y un escandaloso desacierto en el tiro exterior sumieron al cuadro cajista en un letargo ofensivo del que solo pudo rescatar siete puntos hasta los últimos segundos, cerrando el periodo con un exiguo 9-14. Las defensas primaban, pero el nerviosismo malagueño era palpable ante unos griegos que, sin hacer un baloncesto brillante, dominaban el tempo del encuentro.

​El colapso ofensivo andaluz

​Si el primer asalto fue gris, el segundo cuarto rozó la catástrofe para el Unicaja. La rotación no aportó la chispa habitual y el ataque posicional se volvió dolorosamente previsible. Enfrente, el AEK encontró a un Frank Bartley letal que empezó a cimentar sus 16 puntos totales, secundado por las apariciones de un James Nunnally (14 puntos) que castigaba cada error. Los 12-23 de parcial evidenciaron a un conjunto español bloqueado y sin respuestas, marchándose al descanso con apenas 21 puntos anotados (21-37) y la moral seriamente tocada.

​Un conato de rebelión insuficiente

​Tras el paso por los vestuarios, el Unicaja intentó apelar al orgullo y a la agresividad en la pintura con Aleksander Balcerowski (8 puntos) buscando generar ventajas, mientras que Kendrick Perry asumía galones en la dirección para intentar comandar la remontada. La insistencia andaluza propició que el aro escupiera menos balones, logrando un parcial de 22-19 favorable. Sin embargo, cada vez que parecía que la brecha bajaba de la barrera psicológica de los diez puntos, un quirúrgico Lukas Lekavicius (14 puntos) aparecía para enfriar a la grada con canastas providenciales que mantenían intacto el control visitante.

​Intercambio estéril hasta el final

​El último asalto, que concluyó con un empate a 22, fue un quiero y no puedo constante de los cajistas. Killian Tillie (7 puntos) sumó desde el esfuerzo bajo los aros y algunos destellos finales de la línea exterior dieron un ligero hilo de vida, pero el reloj jugaba irremediablemente en contra. El AEK, con mucho oficio y la tranquilidad de tener una renta holgada a su favor, se dedicó a administrar el colchón, penalizando los espacios que dejaba la defensa presionante a la desesperada. Los griegos silenciaron cualquier intento de épica y sellaron sin sufrir su merecido pase a la lucha por la corona.

​Tras este doloroso tropiezo, el Unicaja queda definitivamente fuera de la gran final de la BCL y ve roto su ambicioso proyecto europeo de esta temporada. El conjunto malagueño queda ahora abocado a lamerse las heridas y disputar la ingrata lucha por el tercer y cuarto puesto, donde se medirá al La Laguna Tenerife en un duelo de consolación con claro sabor amargo para el baloncesto español.

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✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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