El Atleti asalta Mestalla y hunde al Valencia
Iker Luque y Marcos Llorente sentencian a un equipo local paralizado por la ansiedad y acercan a los de Simeone a su objetivo liguero

Mestalla dictó sentencia en una tarde donde la tensión podía cortarse con un cuchillo. El feudo valencianista, convertido en una olla a presión contra su propia directiva y cuerpo técnico, presenció una nueva caída de su equipo (0-2) ante un Club Atlético de Madrid que supo jugar con los nervios ajenos. Con la mente puesta en sus inminentes compromisos europeos, los de Diego Pablo Simeone administraron los tiempos del encuentro para asestar los golpes definitivos en la recta final, dejando al conjunto blanquinegro sumido en el desánimo.
La pizarra y el letargo
El técnico argentino apostó por una rotación masiva en el once inicial, resguardando a sus principales figuras para la batalla de Londres ante el Arsenal. Esta decisión configuró un inicio de partido trabado, donde el orden táctico colchonero asfixió cualquier intento de construcción de un Valencia lastrado por las urgencias. Nahuel Molina y el joven Mendoza trazaron las primeras advertencias sobre la portería defendida por Stole Dimitrievski, mientras el centro del campo local, orquestado por Pepelu y Javi Guerra, era incapaz de dictar el ritmo de juego.
La pasividad visitante invitaba a la rebeldía, pero el Valencia carecía de filo. Pasada la media hora de juego sin un solo remate entre los tres palos, la grada comenzó a exteriorizar su descontento. Fue entonces cuando un zarpazo aislado de Largie Ramazani en el minuto 38 estrelló el esférico contra la madera, en lo que sería el único espejismo de peligro real para los de casa antes del descanso. El empate a cero al término de los primeros cuarenta y cinco minutos reflejaba la inoperancia de unos y el cálculo milimétrico de los otros.
El zarpazo definitivo
El guion del segundo tiempo acentuó la descomposición valencianista. Cada pérdida de balón en la medular se traducía en espacios a la espalda de la defensa, una invitación que el Atlético de Madrid capitalizó. Consciente de que el botín estaba al alcance de la mano, Simeone movió el banquillo en el minuto 73, dando entrada a piezas clave como Koke y Antoine Griezmann para monopolizar la posesión. La maniobra desequilibró la balanza de forma inmediata: en el 74′, el canterano Iker Luque detectó una fisura en el repliegue defensivo para batir a Dimitrievski y abrir el marcador, silenciando el coliseo ché.
El impacto dejó noqueado al conjunto dirigido por Corberán. Con las líneas descosidas y atacando desde la desesperación, el equipo local dejó al descubierto su retaguardia. En el minuto 82, Marcos Llorente sentenció el encuentro tras explotar la fractura estructural del rival para firmar el 0-2 definitivo. El intento postrero de Umar Sadiq, cuyo tanto fue anulado por una infracción previa, solo sirvió para añadir frustración a una afición que despidió a sus jugadores bajo una sonora pitada.
Este triunfo consolida al Atlético de Madrid en la zona de privilegio de la clasificación, insuflando una dosis extra de autoridad a la plantilla antes de su cita continental. En la orilla opuesta, el Valencia Club de Fútbol se asoma peligrosamente al abismo del descenso, encallado en una sequía de resultados que amenaza con convertir el tramo final del campeonato en una auténtica lucha por la supervivencia en la máxima categoría.
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