Campazzo lidera el vendaval madridista

El Real Madrid arrolla al Hapoel Tel Aviv con una segunda parte inmensa y el liderazgo del base argentino para acariciar la Final Four

jugador tirando triple
El Movistar Arena de Madrid se vistió de gala en esta noche de primero de mayo para presenciar una auténtica demostración de poderío continental. Tras una primera mitad de fricción y dudas, el conjunto dirigido por Sergio Scariolo terminó arrollando al Hapoel Tel Aviv por un contundente 102-75. La batuta mágica de Facundo Campazzo, imperial con 23 puntos y dominando los ritmos a su antojo, fue demasiado castigo para un equipo israelí que se deshilachó por completo ante la inabarcable intensidad local en la reanudación.

Intercambio de golpes inicial

​El primer asalto (24-21) fue un ejercicio de tanteo constante donde las defensas intentaron marcar territorio desde el salto inicial. El Hapoel salió respondón y muy agresivo, encomendándose a la movilidad y a la presencia física para contrarrestar la pizarra blanca. Sin embargo, el Madrid supo encontrar soluciones al encomendar sus primeras embestidas a los chispazos de talento perimetral y al incansable trabajo bajo los aros, logrando cerrar el cuarto con una ligera ventaja gracias a esa garra innegociable que siempre enciende a la grada local.

Atasco blanco y rebelión visitante

La decoración cambió drásticamente en el segundo periodo (16-21). El conjunto de Tel Aviv espesó la circulación madridista planteando una telaraña defensiva que cortocircuitó por completo la fluidez ofensiva de los de Scariolo. Un imperial Daniel Oturu, que terminaría la velada como estilete indiscutible de los visitantes con 19 tantos, martilleó sin piedad la pintura blanca, forzando faltas y castigando las rotaciones defensivas más lentas. Los visitantes se marcharon al descanso con una mínima renta (40-42) que silenciaba temporalmente el pabellón y presagiaba una auténtica batalla de trincheras de cara al desenlace.

​La tormenta perfecta del tercer acto

El paso por los vestuarios desató la furia del gigante europeo. Con un parcial demoledor de 33-20, el Real Madrid rompió el partido en pedazos apoyado en la energía diferencial de hombres como Usman Garuba. Campazzo se adueñó del tempo, enlazando penetraciones eléctricas con asistencias milimétricas que destrozaron la moral rival. El Hapoel, incapaz de frenar el aluvión, veía cómo su efímera ventaja se esfumaba ante la asfixiante presión a toda pista planteada por los blancos, que convirtieron cada robo de balón en una transición fulgurante hacia el aro contrario.

Rodillo final para dictar sentencia

Los últimos diez minutos (29-13) sirvieron únicamente para que el equipo español exhibiera su inagotable fondo de armario y castigara sin piedad a un rival rendido físicamente. Lejos de levantar el pie del acelerador, el Madrid mantuvo un rigor defensivo ejemplar, secando por completo a Oturu y anulando las escasas esperanzas de remontada del cuadro israelí. Los contraataques se sucedieron como puñales, estirando la renta hasta una paliza histórica de 27 puntos que certificaba la incontestable superioridad local en esta cálida noche madrileña.

Con esta exhibición coral y de puro músculo competitivo, el Real Madrid firma un partido soberbio que encarrila la eliminatoria con un cómodo 2-0 a su favor. Ahora, los pupilos de Sergio Scariolo viajarán a territorio búlgaro —donde el Hapoel disputa sus encuentros como local— con la inmensa tranquilidad de haber hecho los deberes en España, sabiendo que están a un solo paso de certificar, una temporada más, su anhelada presencia entre los cuatro mejores del continente.

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✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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