El Villarreal doblega al Celta y acaricia la Champions

​El Submarino Amarillo vence por 2-1 al cuadro gallego en La Cerámica gracias a los tantos de Gerard Moreno y Nicolas Pépé en la primera mitad

jugadores celebran el triunfo de su equipo

​El Submarino Amarillo consiguió una trabajada victoria por 2-1 frente al Celta de Vigo en el Estadio de la Cerámica, en un vibrante partido. Un inicio fulgurante de los locales les permitió adelantarse desde el punto de penalti en el primer minuto gracias a Gerard Moreno, renta que ampliaría Nicolas Pépé al borde de la media hora de juego. Pese al empuje de los gallegos en la segunda mitad y al tanto de penalti de Borja Iglesias que acortó distancias, el marcador no volvió a moverse, consolidando la fortaleza defensiva y la pegada del conjunto castellonense.

​Huracán inicial en La Cerámica

​El encuentro nació condicionado desde el pitido inicial debido a un error de la zaga viguesa a los pocos segundos de arrancar el choque. Alberto Moleiro se internó como una flecha en el área y fue atropellado por Yoel Lago, provocando una pena máxima indiscutible antes de cumplirse el primer minuto. Gerard Moreno asumió la responsabilidad con la jerarquía habitual y no perdonó desde los once metros, desestabilizando desde muy temprano el plan táctico ideado por el técnico visitante.

​Lejos de conformarse con la ventaja mínima, el cuadro local manejó los tiempos del partido ante un rival aturdido y que no lograba amenazar la portería defendida por Arnau Tenas. A los 29 minutos, la astucia de Pape Gueye resultó clave: sacó rápido una falta en el centro del campo hacia Alfonso Pedraza, quien puso un centro medido al corazón del área para que Nicolas Pépé fusilara la red y pusiera el 2-0. El tanto fue un duro golpe psicológico para un Celta que vio cómo su tímida mejoría en el juego de elaboración quedaba castigada por la eficacia letal del contragolpe groguet justo antes del descanso

​Reacción tardía y emoción final

​Tras el paso por los vestuarios, el escenario cambió por completo y el Celta de Vigo saltó al césped con una vocación mucho más ofensiva, consciente de que no tenía otra alternativa. Las llegadas de Hugo Álvarez y las continuas incursiones por las bandas comenzaron a generar profunda inquietud en las gradas de La Cerámica, pero se toparon repetidamente con la inmensa solvencia del guardameta Arnau Tenas. El equipo vigués dominó la posesión y volcó el juego al campo rival, mientras que los pupilos locales decidieron replegar líneas a la espera de cazar un espacio a la contra que sentenciara definitivamente la contienda.

El partido recuperó toda la tensión a los 73 minutos, cuando una entrada a destiempo de Gueye sobre el ataque visitante acabó señalizándose a instancias del VAR como un nuevo penalti, esta vez a favor del equipo celeste. Borja Iglesias no falló desde el punto fatídico y firmó el 2-1 que devolvió la esperanza a los gallegos para el tramo decisivo. En los compases finales, el Celta se volcó desesperadamente en busca de un empate que estuvo a punto de rubricar Ferran Jutglà con un cabezazo que se estrelló contra la parte exterior del poste, obligando a la zaga amarilla a resistir de forma agónica para amarrar los tres puntos.

​Con este valioso triunfo, el Villarreal afianza su tercera posición en la clasificación de LaLiga con 65 puntos, dejando virtualmente asegurado su billete matemático para la próxima edición de la Champions League y coronando una excelente campaña regular. Por su parte, el Celta de Vigo prolonga su mala racha encajando su tercera derrota consecutiva y se queda estancado con 44 puntos, fuera de los puestos de acceso a competición europea.

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✍️ Álvaro Sanabria

Redacción de Marcador al Día

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