El Madrid deja escapar la liga sin competir
La derrota ante el Mallorca y las rotaciones dejan una sensación difícil de justificar

El Real Madrid ha dejado prácticamente escapar LaLiga tras su derrota ante el Mallorca, pero lo más preocupante no es el resultado. La sensación que deja el equipo blanco es que el campeonato doméstico ha pasado a un segundo plano, como si lo realmente importante estuviera en otro sitio. El Real Madrid ha llegado a un punto de la temporada en el que parece haber asumido que LaLiga es un objetivo secundario, y ahonda en la sensación, por dura que resulte, de que el club ha dado por perdida la competición doméstica mucho antes de que las matemáticas lo dictasen, como si el desenlace fuese irrelevante en comparación con otros frentes.
Un golpe casi definitivo a LaLiga
La última jornada fue un ejemplo perfecto de ello. El Madrid cayó en Son Moix ante un Mallorca que pelea por no descender y que apenas sumaba siete victorias en toda la temporada. Un tropiezo inesperado, pero sobre todo imperdonable para un aspirante al título. Mientras tanto, el Barcelona hizo los deberes ante el Atlético de Madrid en un escenario de máxima exigencia, y aprovechó el regalo blanco para dar un zarpazo casi definitivo a la clasificación.
El triunfo azulgrana no solo amplió la distancia, sino que dejó la sensación de que el campeonato quedó sentenciado de forma virtual a favor del equipo catalán. Salvo un vuelco improbable, el Barça se encamina hacia el título, y lo hace en buena parte gracias a un Madrid que no supo —o no quiso— competir con la intensidad que exige una liga tan apretada.
Un planteamiento difícil de justificar
El planteamiento del Madrid en Mallorca alimenta aún más el debate. Con la baja por sanción de Fede Valverde, el técnico decidió rotar a varios de sus pilares como Vinicius Jr. o Bellingham que se quedaron de inicio en el banquillo, mientras que jugadores menos habituales como Manuel Ángel o Brahim Díaz ocuparon su lugar. Una apuesta arriesgada que, vista la derrota, se antoja difícil de justificar.
Ni que decir tiene que la apuesta no le salió bien a Albeloa. Cuando el equipo quiso reaccionar en la segunda mitad, ya iba por detrás en el marcador y había dado alas a un Mallorca que empezó a creer en la victoria. En la segunda parte, el entrenador intentó recomponer el equipo introduciendo a sus estrellas, pero ya era tarde. El Madrid perdía, el Mallorca había ganado confianza y el partido se había convertido en una cuesta arriba innecesaria. El daño estaba hecho desde el primer minuto.
Roncero tras la derrota del Madrid ante el Mallorca pic.twitter.com/8pNhbHK2r5
— Diario AS (@diarioas) April 4, 2026
¿Exceso de confianza o decisión estratégica?
La gran pregunta es inevitable: ¿por qué no salir con todo desde el principio? ¿Exceso de confianza? ¿Infravaloración del rival? En una competición tan exigente como LaLiga, cualquier concesión se paga cara. Y el Real Madrid lo sabe mejor que nadie.
Es fácil hablar con el resultado en la mano, pero el planteamiento invita a la reflexión. ¿No hubiera sido más lógico apostar por el once titular, encarrilar el partido y, a partir de ahí, gestionar esfuerzos?
Cuando la prioridad no es LaLiga
Mi opinión es clara: el Madrid no ninguneó al Mallorca, sino que dio la sensación de ningunear directamente el campeonato. La prioridad parece estar en la Champions, un escaparate incomparable para vender camisetas, atraer patrocinadores y multiplicar audiencias. Me cuesta imaginar al club dejando fuera a varios de sus mejores hombres en un partido europeo decisivo donde se juega seguir vivo o acercarse al título europeo.
El negocio por encima del deporte
La conclusión es tan incómoda como evidente. Poderoso caballero es Don Dinero, y el fútbol profesional se mueve cada vez más —y ya lo hacía antes— por intereses que van más allá del césped. Gestionar un club con la masa social del Real Madrid como si fuese una empresa que optimiza recursos sin dar el máximo en todos los contextos no tiene, a mi juicio, el problema de ningunear al rival o a los equipos: es ningunear al aficionado. Y, de paso, desvirtuar una competición y una pasión que merecen mucho más respeto del que se les está dando. LaLiga es una competición que emociona, y merece algo más que convertirse en el banco de pruebas previo a un partido de Champions.
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Redacción de Marcador al Día